¿Hablando se entiende la gente?

¿Hablando se entiende la gente?

Uno de los mayores problemas que presentan las parejas de hoy en día (y la gente en general), es la mala comunicación entre ellos. Hay que aprender a hablar, pero aún más importante, hay que aprender a escuchar. No se si conocéis “La Ventana de Johari”, según este modelo, podríamos decir que en una conversación entre dos personas realmente hay más de lo que se ve a simple vista: – La parte visible: lo que las dos personas dejan ver de su forma de ser (Por ejemplo: Él: “soy cariñoso”, Ella: “soy generosa”) – La parte oculta: lo que esconden de si mismas (Él: “tengo miedo al compromiso”, Ella: “soy insegura”) – La parte ciega: lo que cada uno de ellos no ve de su personalidad pero el otro si ve (Él: “ella es muy manipuladora”, Ella: “él es egoísta») – La parte desconocida: lo que ni unos ni otros saben de ellos mismos ni de su pareja. Por nuestras percepciones, juicios e interferencias en el mensaje ya es bastante complicado entenderse pero, si a eso le añades un estado emocional agitado, irritable o a la defensiva, tenemos un bonito cocktail y una gran resaca. Debemos recordar que aproximadamente el 80% de la comunicación es no verbal, por lo que los gestos, mirar al otro a los ojos, una sonrisa,etc. son muy importantes, ya que van a afectar notablemente a que se de o no una buena comunicación y, también, a que haya una buena o mala predisposición. El 20 % restante de esa comunicación sería lo que expresamos verbalmente, pero se ve afectado por múltiples factores, como la forma de expresarlo o el ruido (si estamos en un sitio público o si está la...
Llega San Valentín

Llega San Valentín

Tengo que decirlo desde ya, no soy nada NADA fan de San Valentín. El «día de los enamorados», el «día de la pareja», el día en el que todo es super bonito y nos vamos a cenar juntos y te hago un regalito mientras le decimos al mundo «mira que felices somos». Como si hacer esas cosas fuese una muestra de ello… y como si a los demás les importara. Tengo que decirlo, muchas de las parejas que vienen a terapia no se saltan ni un 14 de febrero. No me entendáis mal, con esto no quiero decir que si celebras ese día tu relación esté abocada al fracaso ni muchísimo menos, pero que hacerlo no da garantía de nada (salvo de los regalos que compres, claro…) Y no es que tenga nada en contra de divertirse en pareja, crear un plan juntos y celebrar el amor por todo lo alto – ¡al revés!- simplemente me parece que pierde toda la gracias si lo haces sólo porque es San Valentín, como el que tiene relaciones con su pareja porque ya sabemos que toca el «sabado, sabadete». Tengo que decirlo, soy muy fan del amor y de sus manifestaciones, me encanta la gente que lo muestra sin remilgos, que lo disfruta, pero que llenes la casa de corazones rojos y la cama de pétalos de rosa y que luego, sin embargo, no seamos capaces de hablar de muchos «temas tabú» porque no nos ponemos de acuerdo y discutimos. Pues no, de eso no soy fan. Me quedo con un beso, una mirada y una sonrisa. ¿Y qué me decís de...
¿Hasta que la silla nos separe?

¿Hasta que la silla nos separe?

Ilustración de Javitxuela Ya estamos a 1 de Febrero y, como cada primer día de mes, volvemos a tener artículos nuevos de Proyecto Kahlo que leer 🙂 El tema de este mes es la Diversidad y yo he aprovechado para hacer una reflexión sobre la sexualidad y las relaciones de pareja en personas con lesión medular. Es un tema que me llega muy cerquita. No os lo perdáis pinchando...
Los complejos no caben en la cama

Los complejos no caben en la cama

Hoy me encontraba en el e-mail una historia. Una historia que es la primera vez que esta chica me la manda pero una historia que he oído muchas veces. No es una historia que pase de generación en generación ni algo que forme parte de la cultura popular, es una historia individual, personal, única y, sin embargo, compartida. Su historia va sobre complejos, sobre no estar a gusto en su propio cuerpo, sobre sentirse fea y apartar las manos de su pareja cuando éstas van a entrar en contacto con determinadas zonas de su cuerpo. Las aparta para que no toque el «michelín», para que no sienta las estrías que a los ojos de ella son auténticas diaclasas… El problema es que ella está pendiente de eso, de la luz, de que no vea su lunar allí, su manchita aquí, el pecho, la piel, su ser. Y con las preocupaciones no deja hueco a disfrutar, a excitarse, no está a lo que tendría que estar, interpreta un papel y deja al placer marcharse. No, no, no. Aprendamos a querernos, a disfrutar de nuestros cuerpos sean como sean y a entender que la importancia que esos «defectillos» tienen sólo es la que nosotras mismas les demos. Os dejo el enlace a un artículo que escribí sobre esto y que creo que os puede gustar pinchando aquí. Igual si que es una historia que pasa de generación en generación. Igual si que forma parte de la cultura popular. Igual es hora de que cambiemos el...
El «blue monday»

El «blue monday»

Supongo que lo habéis escuchado, está en las noticias y por todas partes, el ya famoso «blue monday» con su coletilla «el día más triste del año«… Entiendo, acepto y comparto realidades como «la noche más larga o corta del año» pero cosillas como estas… pues no. Hoy es un día más, un lunes cualquiera, pero hay a quienes estás cosillas les afectan y es que tenemos entre nosotros a dos tipos de personas: – Por un lado están los que se han ganado el apelativo de los blue mondays, aquellas personas que se dejan llevar por la noticia, que se sugestionan, que igual no están pasando por un buen momento y que al leer o escuchar eso se les hace el día aún un poquito más cuesta arriba, los que, al hablar de melancolía se pusieron melancólicos y los que, al hablar de tristeza, tiraron una caña en su memoria pescando alguna de sus vivencias mas tristes. – Por otro lado nos encontramos a los que voy a llamar los happy mondays, los rebeldes, los que siguen la máxima «dime A y haré B», los que no sólo se rien ante la noticia sino que optan por disfrutar el día, los que escucharon melancolía y recordaron una anécdota de cuando eran peques, los que escucharon tristeza y decidieron regalar una sonrisa a los que les rodeaban. Todos somos blue mondays y happy mondays, todos tenemos el día que nos levantamos cual Hombres G dando un salto mortal y también tenemos el día en que parece que el espíritu de Murphy se ha adueñado de nosotros y vamos cumpliendo a rajatabla su...

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