por MartaGPeris | Abr 28, 2013 | relatos eróticos
Atracción Irrefrenable Estaba amaneciendo aquel Sabado lluvioso, pegada a el gran ventanal de su hermoso salón , empezo a recordar aquel dia, sus pezones endurecieron , su clitoris empezo a latir pensando en como se retozo con aquel desconocido que ahora yacía en su cama, se dejo llevar por su mente para seguir recordando aquella fria y oscura tarde de invierno, recordo sus prisas al salir de la biblioteca por llegar pronto a casa y plasmar en un papel aquel articulo que se le acababa de ocurrir , corrió a coger un taxi y al alzar su mano se junto con un brazo masculino, fuerte ,musculado, que a su vez también pedia a gritos «taxi», se miraron y fue…. como un tornado , una sensación como si una espada ardiendo atravesara sus pechos , el la invito a compartir taxi ,ella accedió , se respiraba en el aire una tensión sexual fuera de si , había una atraccion entre ambos desorbital y sin mediar palabra entre ambos , ella dio la dirección de su casa , el taxi llego a su destino , ella bajo cogiendole la mano a el , arriesgandose a que el no accediera pero tambien cogio su mano y se dejo arrastrar por ella , entraron y al cruzar el humbral se acariciaron desmesuradamente dejando que fluyera todo el deseo que sentian los dos , sus bocas abiertas besandose casi sin poder coger aire ,sus vestimentas iban cayendo a lo largo del pasillo, el la cojio en su cintura con sus brazos musculosos y muy sutilmente ella lo dirigio a su habitación ,sus...
por MartaGPeris | Abr 28, 2013 | relatos eróticos
Get back Había sido un día agotador y deseaba meterme en la cama. Últimamente había mucha tensión acumulada entre mi chico y yo desde nuestra pequeña discusión. Lo miré por el espejo mientras me lavaba los dientes y pude ver su cara de frustración. No me gustaba verle de esa forma, así que apoyé los codos en el lavabo, dejando mi culito en pompa. Comprobé que ahora sus ojos miraban mis braguitas y moví las caderas en círculos, llamándolo. Se acercó a mí y levantándome la camiseta, comenzó a besarme la espalda, lentamente, subiendo por mi columna vertebral, erizando toda mi piel. “Te extraño”, me susurró al oído y eso terminó de encender mi sangre. Se perdió en mi nuca mientras sus manos abrazaban mi pelo, lo masajeaban y me estrechaba contra él. Me giré y lo besé con desenfreno, yo también lo extrañaba. Parecía que los minutos no pasaban mientras nos desnudábamos y acariciábamos; éramos un enredo de cuerpos. Abrió el cajón y sacó un bote con pintura comestible, mojó el pincel y dibujó un círculo alrededor de mis pezones. El tacto de la pintura en mi cuerpo era una sensación exquisita; su lengua siguió el mismo camino y todo mi cuerpo se sacudía. El olor de la pintura era embriagador y abría nuestros sentidos a un horizonte de placer. Seguía haciendo dibujos por todo mi cuerpo y después, los lamía con delicadeza, lentamente, consiguiendo que me excitara aún más. Me tomó en sus brazos y danzaba conmigo encima; su duro miembro se resbalaba por entre mis labios y yo deseaba que continuara hasta más adentro, pero me...
por MartaGPeris | Abr 28, 2013 | relatos eróticos
Amor de ida y vuelta Estar con él, es algo que no puedo explicar, porque ni yo misma lo entiendo. Nuestros encuentros sexuales son increíbles, inmejorables diría yo, pero nada comparado con el sentimiento mutuo que cada día nace entre nosotros. No es amor. El amor, al final lo estropea todo. Lo nuestro es algo más que eso, lo nuestro es más sincero, porque no pedimos explicaciones, no hacemos preguntas, damos lo que queremos sin esperar nada a cambio, y nos queremos, claro que nos queremos, más incluso que algunos amantes muy enamorados, pero lo hacemos a nuestra manera. Mientras sus labios devoran los míos, mis manos desabrochan su corbata. Mis dedos vuelan sobre los botones de su camisa y la visión que ya me ofrece su torso desnudo empieza a hacer que se me acelere el corazón. Su sonrisa me dice que sabe lo que estoy pensando. Le gusta pavonearse frente a mí, mostrándome su escultural cuerpo y aumentando mi excitación con sus sensuales caricias sobre mi cuerpo semidesnudo. Su corbata cuelga desanudada de su cuello. Agarro los dos extremos y con fuerza lo acerco de nuevo a mi boca besándolo apasionadamente y le quito la camisa y los pantalones. Sus expertos dedos desabrochan el cierre de mi sujetador y mis pechos sienten el contacto de la piel de su torso. Seguimos unidos por nuestras bocas y por el roce de nuestros cuerpos, su mano acaricia dulcemente mi sexo por encima de mis bragas, pero yo no puedo contenerme tanto e introduzco mi mano dentro de sus boxers. De repente cesan sus caricias, se revuelve sobre mí...
por MartaGPeris | Abr 28, 2013 | relatos eróticos
Mi nuevo juguete Marta y yo volvíamos del instituto comentando entre risitas lo bueno que estaba nuestro nuevo profe de música, llevaba como sustituto una semana. Con las flautas todavía en la mano, no parábamos de hacer bromas. Por fin empezaba a hacer calor y ya habíamos abandonado las incómodas medias, permitiendo que la cálida brisa de esos días acariciara por primera vez ese año nuestros muslos bajo la falda del uniforme. Olía a primavera. En aquel primer curso de BUP todo era diferente, nuestros compañeros, nuestros cuerpos, nuestros profes… Ya no éramos niñas de cole. Llegamos a casa de Marta, entre semana solíamos comer juntas, fuera en su casa o en la mía, pues éramos vecinas y nuestros padres trabajaban hasta más entrada la tarde. Yo prefería estar allí porque si no tenía que aguantar a mi hermano babeando por mi amiga, es tres años mayor y en esa época sólo pensaba en una cosa… Bueno, ahora tampoco es que haya cambiado mucho. Marta es hija única, así que estábamos solas. Comimos y nos fuimos a su habitación a ver “Al salir de clase”. Tumbadas sobre la cama, con el uniforme puesto, pero descalzas y descamisadas, Marta me preguntó: – ¿Te fijaste en el paquete del de música? – Claro, ¿crees que estaba empalmado? – Respondí previa risita. – No seas tonta, es el calzoncillo y la forma del pantalón, si estuviera empalmado se le notaría otra cosa. – Ah… – Murmuré confusa, parecía que Marta siempre sabía más que yo de estas cosas. – Anoche me masturbé pensando...
por MartaGPeris | Abr 28, 2013 | relatos eróticos
Un mes de espera Llevábamos un mes sin vernos y la tensión sexual era insostenible. El día anterior la escribí: “Nuestro primer polvo después de tanto tiempo tiene que ser muy lento. Quiero que nos besemos como adolescentes, como si fuera la primera vez; quiero que tardemos horas en desnudarnos, aprendernos nuestros cuerpos a través de la ropa, meternos mano como si no supiéramos lo que hay debajo, como si nos diera miedo hacerlo; quiero saborear cada centímetro de tu piel, quiero que estés tan húmeda por mi culpa que empapes tu ropa, tus piernas, mis dedos, mi boca. Quiero beberte. Quiero oírte gemir y gritar como nunca lo has hecho. Quiero estar tan excitado que me duela, tan duro que cuando me agarres no me quieras soltar. Quiero jugar hasta no aguantar más, y seguir un poco más. Quiero llevarte al límite y parar, y volver hacerlo mil veces, hasta que me supliques que te folle, que te llene de mí, que escapemos a un mundo donde sólo existamos tú, yo y nuestro deseo. Todo eso lo quiero mañana.” Al llegar a casa nos fundimos en un abrazo y nos besamos durante una eternidad. Nuestros labios y lenguas se confundían, y nuestras manos luchaban por deshacerse de la ropa y sentir el tacto de nuestra carne. Mis dedos se deslizaron bajo su vestido, siguiendo el recorrido de las medias, hasta toparse con el borde de sus bragas, y continuaron bajo ellas, despacio, disfrutando del descubrimiento del territorio prohibido. Ella tomó mi gesto como una invitación, me desabrochó los vaqueros y metió una de sus manos en mi bragueta....