Mi pareja tiene Filofobia

Mi pareja tiene Filofobia

Desde que hablé de la Filofobia o miedo al amor en Proyecto Kahlo me han llegado muchas consultas sobre este tema. Al principio fueron personas que se sentían identificadas con ello, que lo padecían y querían ponerle remedio. Algunxs se quedaron en una respuesta puntual -y luego sólo escuché grillos- y otrxs se animaron a hacer terapia para trabajárselo y, de esa manera, poder vivir sin miedo. Por eso, dejé unos consejillos que podéis leer pinchando aquí. De un tiempo a esta parte las consultas fueron yendo por otros derroteros. Eran personas que estaban iniciando relaciones -o , mejor dicho, intentándolo- con personas con miedo al amor o al compromiso y que me pedían consejo para saber qué hacer y cómo actuar para que no saliese corriendo. Desafortunadamente esta es una consulta que no suele tener un trasfondo positivo. No puedo hacer un listado de cositas a hacer. No puedo decirte qué movimientos van a conseguir que esa persona que padece filofobia se lance a una relación. ¿Por qué? Muy sencillo. Porque la persona que tiene el problema es la que se lo tiene que trabajar. Poniendo un ejemplo -con nombres inventados- María me decía que, para que Mario no huyese, controlaba muchísimo si llamarle o no, intentaba no contarle ningún problema que tuviese para “no agobiarle”, siempre le recibía con una sonrisa, nunca sacaba el tema de volver a quedar, intentaba no reprocharle sus desapariciones aunque fuesen continuas,… ¿Todo esto evita que la persona miedosa salga corriendo? Si. ¿Todo esto hace que establezcas una relación de pareja con ella? No. Por un lado porque esa persona no eres...
El “blue monday”

El “blue monday”

Supongo que lo habéis escuchado, está en las noticias y por todas partes, el ya famoso “blue monday” con su coletilla “el día más triste del año“… Entiendo, acepto y comparto realidades como “la noche más larga o corta del año” pero cosillas como estas… pues no. Hoy es un día más, un lunes cualquiera, pero hay a quienes estás cosillas les afectan y es que tenemos entre nosotros a dos tipos de personas: – Por un lado están los que se han ganado el apelativo de los blue mondays, aquellas personas que se dejan llevar por la noticia, que se sugestionan, que igual no están pasando por un buen momento y que al leer o escuchar eso se les hace el día aún un poquito más cuesta arriba, los que, al hablar de melancolía se pusieron melancólicos y los que, al hablar de tristeza, tiraron una caña en su memoria pescando alguna de sus vivencias mas tristes. – Por otro lado nos encontramos a los que voy a llamar los happy mondays, los rebeldes, los que siguen la máxima “dime A y haré B”, los que no sólo se rien ante la noticia sino que optan por disfrutar el día, los que escucharon melancolía y recordaron una anécdota de cuando eran peques, los que escucharon tristeza y decidieron regalar una sonrisa a los que les rodeaban. Todos somos blue mondays y happy mondays, todos tenemos el día que nos levantamos cual Hombres G dando un salto mortal y también tenemos el día en que parece que el espíritu de Murphy se ha adueñado de nosotros y vamos cumpliendo a rajatabla su...

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