Relato erótico de Adele

ROLLING IN THE DEEP

Que ya no me quería, eso dijo Ana. Lo sabía, desde el momento en que empezó a hablarme de ella hace cuatro meses, pero sobre todo desde que dejó de hacerlo el mes pasado. Algo había ocurrido, la notaba rara desde entonces.

No soy celosa, pero tampoco tonta y alertada decidí informarme sobre ella. Sólo la había visto una vez, apenas un par de minutos, suficientes para darme cuenta de que es una de esas personas que irradian un magnetismo sensual irresistible que al parecer sabía utilizar muy bien. Alejandra se llamaba y “Álex siempre sí” le decían. Exquisita en sus conquistas, cuando atacaba sólo cabía una respuesta. Adivina.

“Ya no te quiero” martilleaba una y otra vez en mi cabeza, lo había visto venir y no había hecho nada.

La idea surgió de la rabia que me corroía a cada segundo. Comencé a vestirme, falda, medias, botas de media caña y esa camiseta rota que nunca falla. Entré en el garito medio vacío y ahí estaba, tal y como me dijeron, hablando con la camarera. Llamé la atención de ésta para pedir una cerveza y crucé una mirada con Álex junto con mi infalible sonrisa de medio “lao”. Saqué un cigarrillo para que vieran lo que pretendía y tomé la cerveza encaminándome hacia la puerta. – No puedes sacar la bebida fuera .– Dijo la camarera- Vamos, ya es demasiado fumar sola afuera como para además hacerlo a secas…

– Si me invitas a uno, yo te acompaño. – Picó Álex.

– Claro. – con sonrisa incluida.

– Oye, ¿no te he visto antes por aquí?

– Puede… – Respondí seria mirándola a los ojos.

– No te noto muy contenta…

– Es sólo mal de amores.

Me miró de arriba abajo y…
– ¿Es que estás buscando un clavo?Tercera sonrisa, cigarro al suelo, humo en su cara y entrando en el bar me dirigí al piso de abajo donde estaban los servicios mientras empezaba a sonar esa canción There’s a fire starting in my heart reaching a fever pitch…

Nerviosa y excitada me detuve ante la puerta de uno de los baños vacíos hasta que sentí su aliento en mi cuello. Pum, pum, pum, latía mi corazón al ritmo de la música. “Me encanta ser clavo, son los mejores polvos” susurró en mi oído exhalando más aire del necesario logrando que me recorriera un escalofrío de excitación. Entré en el baño con ella cerrando la puerta tras de sí.

La rabia se transformaba en un deseo feroz. Abordé su boca con saña, mordiéndola, y ella gimió sonriendo… the scars of your love… Nuestros muslos entrelazados rozaban nuestros sexos húmedos. Mientras ella agarraba con fuerza mi culo y subía mi falda, yo desabrochaba su pantalón. Estaba fuera de control, ya no recordaba porqué estaba allí, sólo esa canción… we could have had it all… Deslizó su mano bajo mis bragas acariciando lo que escondían… Rolling in the deep… Yo le quitaba la camiseta, única prenda que me alejaba de su pecho que chupé y apreté… And you played it to the beat (pum, pum, pum)… Sus dedos se adentraron con fuerza en mi vagina y sin dejar mi boca su pezón, mi mano le correspondió dentro de la suya y acto seguido la empujé bruscamente contra la puerta levantando la cabeza, encontrando su boca y su lengua ávida de la mía… pum, pum, pum,… Mis dedos comenzaron a notar su estremecimiento mientras se corría, su sexo palpitaba envolviéndolos… pum…

Sonrió pícara, me miró: “ahora te toca a ti”, y sin sacar su mano de mi coño, era ya yo la que estaba contra la puerta, descendió hasta mi clítoris que daba la bienvenida a su lengua experta. Yo gemía y ella no dejaba de respirar con fuerza por la boca… Throw your soul through every open door, count your blessings to find what you look for. Turn my sorrow into treasured gold, you pay me back in kind and reap just what you sow… me corrí.

Mientras ella me devolvía mis jugos en un beso y salíamos del baño, apareció Ana… You’re gonna wish you never had met me…

Juego, set, partido.

¿Por qué siento haber perdido?

…You played it…

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4 Comentarios

  1. Me encanta el ritmo que le imprimes, al son del temazo que le acompaña… GENIAL!

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  2. Gracias ^_^

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  3. el relato está bien escrito pero para mi gusto es quizá un tanto agresivo no obstante, es bueno

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  4. Ciertamente es agresivo, pues no se trata de un encuentro romántico, sino todo lo contrario, busca hacer daño, venganza.
    Supongo que la canción y los fantasmas del pasado me han llevado a escribir de esta manera. Me planteé ser más sutil, pero ese pudor me parecía ser contradictorio con lo que estaba contando.
    Aprecio mucho tu comentario. A lo mejor la próxima vez mis fantasmas me conducen por sentimientos más amables 🙂

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