Infidelidad

Infidelidad

La infidelidad…tema  complicado donde los haya porque ¿qué es ser infiel?. Para unos un coqueteo, para otros un beso, hay quien no lo considera infidelidad si no se llega al coito y otros dicen que  cualquiera de las anteriores  si intervienen los sentimientos. Lo que está claro es que, ante tanta posibilidad, lo primero sería «matizarlo» con nuestra pareja ya que no seríamos los primeros sorprendidos al encontrarnos al otro con otra persona y que nos diga «no pasa nada, ¡si es fuera del país no cuenta!». Durante mucho tiempo se ha pensado que el hombre es más infiel que la mujer y se alegaba en su defensa que éste tenía una urgencia sexual que ella no sentía. Como ya vimos anteriormente en: «¿El deseo sexual es mayor en los hombres que en las mujeres?«, esto  no es así por lo que lo descartamos, pero, me pregunto yo ¿realmente la infidelidad es más habitual en el sexo masculino?. Ahí llegamos  a otra idea que surgió a partir de lo anterior: que la mujer engañaba más pero mejor, es decir, era más «lista» y se le pillaba menos. Mientras que, por  otro lado, se oyen afimaciones y prejuicios que dicen que son las parejas  homosexuales las más infieles. ¿Qué hay de cierto en esto? Yo diría que nada, ya que las encuestas son limitadas, las respuestas no suelen ser sinceras y, además, abarcan a grupos muy determinados de nuestra sociedad. La infidelidad es cuestión de personas, independientemente de sexo u orientación sexual y, lo más importante, ¿que más nos da?. Sea quien sea el más infiel (esto empieza a parecerse a...
Habitación en Roma

Habitación en Roma

La palabra normalizar, tan de moda en estos tiempos, me dio el «empujón» que necesitaba para acercarme a ver la última película de Julio Medem. Después de años viendo estereotipados modelos homosexuales ¿por fin nos encontraríamos con algo más? , ¿con una historia entre personas?. No, me temo que no. La película empieza y termina con clichés. La presentación, dos mujeres, una de ellas Alba (Elena Anaya) lesbiana y, por ello, dotada del atuendo «habitual»: vaqueros y camisa de cuadros acompañados por un corte de pelo completamente masculino. La otra mujer, Natasha (Natasha Yarovenko, si, no le dió muchas vueltas a lo del nombre) una mujer heterosexual completamente «femenina», con pelo largo, vestidito, tacones, etc. Hasta tal punto lo remarca que incluso vistiéndolas de la misma forma podemos ver como el cinturón del albornoz de una ciñe la cintura mientras que el otro cae recto en un corte mucho más masculino. No sólo el vestuario es lo que lo marca sino la actitud, ya que durante toda la película se las ve como hablan y se manifiestan desde el patrón rol masculino-rol femenino y ya son ganas de alimentar la idea de que, en una pareja homosexual, uno de los dos tenga que optar por un rol u otro. No dejemos que la idea de la «pareja tradicional» con la que hemos crecido nos haga ver todo desde el punto de vista completamente heterosexual. Nos encontramos con perlitas como «te voy a sacar el mayor de los orgasmos»…que manía con dejar la satisfacción de uno en manos del otro y, además, ¿de donde los saca? ¿tenemos una cajita por...
¿El tamaño importa?

¿El tamaño importa?

Tema peliagudo a tratar ya que muchos hombres se sienten intimidados por su respuesta pero, en realidad, ¿el tamaño importa?. Gracias a vuestros votos, en la encuesta realizada a lo largo de esta última semana, podemos ver como un 31% considera que SI importa, contra un 47% que dice que el tamaño NO tiene importancia. El 21% restante ha querido ser más cauteloso y asume que no lo sabe o que prefiere no contestar. Lo que me gustaría saber a mi, es que cantidad de votos han sido emitidos por mujeres y cuales por hombres. El tamaño SI importa, siempre y cuando estemos haciendo referencia a una relación sexual coital o anal, está claro. En las relaciones sexuales en las que no intervenga, evidentemente, no tiene ningún tipo de importancia, salvo la que ya cada uno quiera darle. Parece que la virilidad del hombre se ha medido siempre en función del tamaño de su miembro, cosa absurda, al igual que una mujer no va a ser más mujer por tener los pechos más abultados o el clítoris de mayor tamaño. Dejemos a un lado la demagogia, el querer ser políticamente correctos, basta ya de repetir que lo único importante es «cómo se mueva» (sin quitarle la importancia a todo esto)…el tamaño del pene, sea muy grande o muy pequeño, va a afectar tanto para bien como para mal. En una relación sexual coital: Dejando a un lado el clítoris, la mayor concentración de terminaciones nerviosas en una mujer, estarían concentradas en la entrada de la vagina. Por este motivo, el que el pene sea largo o corto no tiene...

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