Relato erótico de Perspicaz

La joven del paraguas rojo    Beatriz y Toño comparten apartamento. Les habían desalojado de los suyos y el bueno de Manolo, el del bar de siempre, les alquiló uno encima del establecimiento a buen precio, con una obligación: Que le cuiden sus plantas. No tienen pareja por lo que, después de unos días cada uno en una habitación han decidido ocupar la misma. Se gustan físicamente y no tienen prejuicio alguno. Cuando quieren si y cuando no, pues no. Sin problemas. Duermen desnudos, salvo los días femeninos de Beatriz. Menos ropa que lavar. Toño trabaja como informático desde casa. Salvo que vaya a visitar a algún cliente, sólo sale de ella al bar de Manolo a comer. Beatriz lleva un horario muy loco. Unos días se levanta tarde, otros no. Unos, vuelve temprano, otros no y algunos ni viene. Si coinciden a cenar, acostumbran a tomar bocadillos. Luego ella ve la televisión y él con su Internet. A ella le van los “Reality”. A él las “WebCam” de ciudades del mundo para hacerse la ilusión de que las visita. Ello no les impide intercambiar opiniones de modo cordial. Firmaron el pacto de no hacerse preguntas para no obtener respuestas. Los fines de semana cada uno va a “su bola”, que a veces es la misma… Si coinciden a la hora de acostarse, las más de las veces acostumbran a prodigarse toda clase de juegos eróticos hasta que el cuerpo aguanta. Les gusta jugar y fantasear con aparatitos. Si ella vuelve tarde y él está dormido, o se lo hace, se ducha y, una vez aseada se introduce en...

Relato erótico de Alfredo María

Tarde en el parque    Aunque fuera primavera, la tarde era calurosa, así que no se extrañó al ver a Tere con un vestido corto de paño blanco que prohibía la mirada a sus interiores con un tejido interior más opaco. Aunque la conocía desde principios de noviembre y el hecho de acostarse con ella era algo normal, hoy la veía realmente espectacular. Un generoso escote le permitía ver el canalillo de sus bien puestos pechos. Sentía que se iba excitando poco a poco, pareciendo un adolescente hormonado. Tras un beso y un “cómo ha ido el día”, decidieron ir a la terraza del parque que había cerca. La tarde invitaba a ello. Hablaron de todo y de nada, mientras Jorge bebía una cerveza y Tere tomaba un helado que se le había antojado, aludiendo al tiempo que no lo hacía. Su forma de lamer el helado era pura lascivia. No podía parar de mirar el escote y las hermosas piernas que iban cruzando de un lado a otro, intentando Jorge atisbar lo hacía lo que había entre ellas. Entre los cruces, los lamidos, el escote, el calor y la poca concentración que le quedaba, Jorge se fijó en algo que destacaba sobre el vestido.      – ¿No llevas sujetador? Mientras Tere se bajaba el vestido hasta enseñar sus pezones erectos por el frío del helado, contestó:      – No Jorge contestó rápido:      – Me estas poniendo y mucho Separó sus piernas, se subió el vestido y separó su ropa interior de la piel, enseñándo su sexo:      – ¿Te pongo más así? La...

Relato erótico de Selegna

Sex con Sabal   25 Enero 2013.Como cada día me encuentro en mi hospital, en Londres,…trabajando, no hay mucha gente por aquí, no creo que mi médico preferido aparezca… así que, hoy lo de limpiar habitaciones, no tiene mucha gracia… me falta motivación!! Me entretengo tarareando canciones mientras pienso en él, esta vez “The Heart Asks Pleasure First” de “Michael Nyman”, banda Sonora de “El piano”, se me nubla la vista recordando el contenido erótico de esta película e maginando a Sabal, que así se llama mi médico, y a mi retorciéndonos de deseo de esa manera. Creo que él no es impasible a cada gesto mío, una sonrisa, una mirada, pareciera que el tiempo se detuviese en estos pequeños momentos… Un “Good Morning” irrumpe mi ensoñación, ¡¡es él!!… a duras penas puedo responderle, mi entrepierna esta húmeda e inesperadamente ahora más. Se dirige a la oficina y deja su chaqueta, clava sus ojos en los míos y se dispone a trabajar. ¡¡Madre mía!!, que mirada tiene, penetrante, sensual, su piel morena, este hindú verdaderamente me tiene loca. De repente, una idea picara me viene a la cabeza. Escribo una nota “YOU MAKE ME FEEL CRACY…” La doblo y me dirijo a la oficina y, haciendo como que limpio, meto la nota en el bolsillo de su chaqueta. Oh! ¡¡Mi adrenalina esta por las nubes!! Si alguien me viera… ¡¡Qué excitante…!! ¡¡Por Dios Marian!!, me digo a mi misma, ¡¡ya, basta, céntrate y trabaja!! Así que me voy a limpiar una habitación vacía de las tantas que hoy tengo que hacer, a este paso veremos si no me despiden....

Relato erótico de Estrella de Mar

De compras    Era una mañana tranquila de trabajo, llevaba bastante tiempo en la sección de caballero y todos los días eran bastante parecidos. Había un flujo continuo de clientes, no demasiados, pero nunca pasábamos un turno aburrido. Era una sección bastante entretenida, solía recrearme la vista bastante la vista con la cantidad de hombres atractivos que pasaba por allí. Unos más jóvenes, otros maduros. En ocasiones fantaseaba con ellos, en especial en días como hoy que estaba recién depilada y sentía a cada paso el roce de las bragas de seda sobre mi sexo, a veces la humedad era tan perceptible que me ruborizaba. Llevaba tiempo sin hacer el amor con mi marido, aun así me gustaba siempre estar bien depilada y usaba ropa interior sexy; y tampoco me impedía disfrutar de esos momentos de autoerotismo que tenía en el trabajo. Adoraba a mi marido, pero el sexo con él era bastante aburrido y monótono. Venía de colocar unas prendas cuando vi a aquel hombre junto al mostrador, tuve que mirarlo dos veces para percatarme, era muy atractivo.-Estoy buscando una camisa para combinar con un traje nuevo- dijo sonriendo. Me descolocó. No sé si realmente necesitaba ayuda para elegir, o era la excusa para iniciar una conversación absurda para acompañar el coqueteo. Yo seguí el rollo, me apetecía jugar. Era evidente que no había ido mucho de compras, me resultó muy fácil adivinar su talla y le di un par de camisas para que se probara. Había empezado a notar un hormigueo desde el vientre hasta la entrepierna, me empezaba a poner un poco nerviosa. Me pidió que...

Relato erótico de Seoanex

Laura Una historia en un lugar sin tiempo… Hoy desperté; satisfecho, sin apetito ni preocupaciones. Todo lo contrario le sucede a Laura y sus hambrientos ojos, siempre fieles a mis deseos. Intemporal es Laura, mi ama de llaves; como “Antienn”; refugio de tres orgullosas generaciones McHearn. Recuerdos anclados en la mansión son ancianos jueces: Conquistadores, capitanes de caballería, mujeres criollas, guerras, disputas, esfuerzo, mentiras, combates, desdichas, y la cólera divina; crearon la estirpe McHearn. El frugal cuerpo al que obedece le sigue a todas partes. Conoce indisolubles enseres, estancias, olor de la hacienda, secretos de Antienn, como los brotes de sus dedos. Su lóbrega sombra la invita a entrar en 111 mi habitación. Siquiera me ve; la observo. Los ojos negros de Laura, con una estremecedora melancolía ataviados, sesgan la obscura estancia. Ante los doloridos ojos; el lecho de estilo barroco, anulado al descubrir un bulto de carne encima ¡Ciertamente!; en las sábanas ya púrpuras, navega el cadáver de una criatura otrora humana. Carece de ojos. Gráciles, fuertes dedos los han dispuesto con el mayor cariño y cuidado sobre la almohada. Resbalan formando las caricias de Laura, el concebir de dulce humedad; coagulando cabellos, sangre, con desamor. Me esfuerzo… Recuerdo su cálido vientre, bañado en vino, fueron noches solo limitadas por nuestros cuerpos y la naturaleza humana. Mi existencia traspasaba las horas, días, segundos; confundiéndome con su piel color espiga, abandonándome en labios olor miel, y el salvaje 112 aroma de sus muslos sabor a mar. Extraviando mi alma generosamente. Sin mesura contemplándola. Deje de leer, apenas comía, desatendí la cosecha, mis campos con sus esclavos negros. Los estudios...

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