Tú no tienes la culpa

Tú no tienes la culpa

Me encanta responder a las consultas que me hacéis llegar tanto por aquí como las que «me tocan» de Proyecto Kahlo, me parece un lujazo que sintáis la confianza suficiente para abrir una ventanita a vuestro corazón, a esos pensamientos que no habéis compartido con nadie por miedo a que os juzguen. Me apasiona leer lo que decís e intentar ayudar pero me rompe el corazón como, cuando hay situaciones tan horrorosas como son las violaciones de por medio, soléis atormentaos por lo que hicisteis mal en ese momento y cerráis las puertas al futuro, a vuestro propio futuro. Para vosotras, para ti, es este texto. Tú no tienes la culpa. No has hecho nada para merecerlo, no lo has provocado, no eres tú la que lo ha pedido, se te ha impuesto y se te ha pedido que lo tomes o lo dejes o lo tomes. Sin opciones, sin preguntas, sin tratos, sin acuerdo. Y te lo llevaras allá donde vayas, ira siempre contigo, te perseguirá por el día, aparecerá en tus pesadillas pero tú puedes con esto y con mucho mas. Eso no era sexo, quítatelo de la cabeza, eso no es sexualidad, eso no tiene nada que ver con lo que te puedas encontrar con tu pareja. Eso era violencia, pura violencia. Perdónate todo lo que te has echado encima porque no elegiste que te pasara eso, no levantaste la mano deseando que te escogieran, porque tu NO es un no definitivo lo digas como lo digas: chillando, susurrando, arañando, gesticulando o murmurando. Las relaciones no son eso, tener una pareja no es eso, hacer el amor no es...
Tras una infidelidad

Tras una infidelidad

Para cada pareja el término «infidelidad» implica una cosa diferente. Para unas es el mero hecho de hablar con un persona todos los días, para otras sería un beso, para otras unos cuantos, para otras un coito, para otras relaciones emocionales,… Lo que si está claro es que todas tienen un denominador común: la traición. La traición es un sentimiento bastante desgarrador porque no sólo duele sino que hace que tu realidad se tambalee… «¿qué ha pasado?» «¿por qué?» «¿cómo ha podido pasar?» y la más angustiosa «¿quién es esta persona?». Esto es así, podemos llevar días o años con esta pareja, hacer vida juntos o separados pero una situación así siempre va a hacer que veamos al otro como un ser extraño venido de otro planeta y, lo peor, no habla nuestro idioma. Si nuestra pareja nos ha sido infiel y va a seguir su vida por otro camino no podemos hacer nada, no hay elección, no está en nuestra mano. No nos queda otra que asumirlo, recuperarnos y tirar hacia delante. Sin embargo, si lo que quiere es muestro perdón y hacer un «borrón y cuenta nueva», ahí es cuando entramos nosotrxs a decidir. Y esto es muy complicado. Si recuperar la confianza tras una traición puede resultar muy difícil, más difícil aún es lo que viene antes: «¿quiero?» y, sobre todo, «¿qué es lo mejor para mi?» Aquí tenemos 2 situaciones: la persona que se guía por el impulso y la que necesita un tiempo. La impulsividad a veces no es buena consejera pero muchas veces es acertada, además, no todas las personas tienen madera para...
El doble check

El doble check

Voy en el tren y veo como dos chicas se sientan delante de mi. Hablan entre ellas sin quitar la mirada de las pantallas de sus móviles y una le cuenta a la otra que ha dejado de hablar con X porque no le contestó al whatsapp… «lo leyó, vi que estuvo conectada hasta una hora después y aún así no me respondió»  a lo que la otra asiente con toda normalidad mientras los pelillos de mi cuerpo se me erizan de miedo, ¿en serio hemos llegado a esto? Ya no voy a entrar en el fabuloso mundo del «perdona, he venido a tomar un café contigo, no a ver como miras tu móvil» que todos hemos vivido ya que hay personas a las que parece que su móvil les ha poseído y no pueden ni tomarse una caña ni ir al baño sin avisarlo antes, durante y después en las redes sociales. No, no, no… no voy a entrar en eso. Ya sabéis el tema de moda los últimos meses, el famoso «doble check» del whatsapp (algo que también podéis encontrar en otras aplicaciones como el Messenger de Facebook o Telegram) que indica que la persona no sólo ha recibido tu mensaje sino que lo ha leído. Hasta ahí todo bien, ¿verdad? Es útil, yo te mando un mensaje y me confirman que lo has recibido y leído que es mi propósito, no le veo el problema… ¿o si? Y es que ese poder «Orwelliano», el saber si alguien está conectado o no, la ultima vez que lo hizo, si ha leído tu mensaje o no, si pasa de contestarte, puede acarrear muchos problemas en todos los entornos ya que es un arma de...
15 consejos para sentirte mejor

15 consejos para sentirte mejor

1. ¡Música! Todos tenéis en la recámara esas canciones/grupos que te motivan, te dan buen rollo, las que, sin quererlo, hacen que tu cuerpo se mueva a su son. ¿Por qué siempre que estamos un poco bajos de ánimo tiramos de canciones lentas y melancólicas? una actitud un poco masoquista, ¿verdad? ¿Mi consejo? créate una lista de reproducción (o CD o derivados) de canciones que te gusten, que suelas disfrutar cuando estés alegre, que hagan que salga en ti el Pavarotti de la ducha y vívelas, disfrútalas, báilalas y cántalas, verás como te hace sentir mejor. 2. Planea hacer algo… ¡y hazlo! Cuantas veces se quedan cosas en el tintero, «no, si me apetecía quedar con X para tomar algo pero…», «iba a hacer un curso de eso pero…», «había pensado decirle aquello pero…»… ¡basta de peros y de peras! Si hay algo que te apetezca hacerlo, hazlo y disfrútalo, no busques excusas, no dejes que la rutina o la vagancia te puedan y regálate muchísimos momentos de estos. Puedes planear algo excitante, que te apetezca mucho hacer y ya sólo con el proceso te sentirás mejor. 3. Prueba algo nuevo. Muchas veces no salimos del ABC de nuestra vida o del sota-caballo-rey…injusto, será por letras en el alfabeto y cartas en la baraja, prueba a hacer cosas nuevas y rompe con tu rutina. 4. Utiliza tu cuerpo. ¿Sabes que pasa si empiezas a mover una pierna de manera rápida y continua? qué al final te pones nerviosa/o, te aceleras, haces que tu cuerpo te cree esa sensación de intranquilidad…lo bueno es que al revés también funciona, ¿estás con...
¿Qué te pasa? Nada…

¿Qué te pasa? Nada…

  Imagen de la película X-men: First Class ¿Cuántas veces le habéis preguntado a vuestra pareja “¿qué te pasa”? ¿y cuantas cuantísimas de esas veces la respuesta ha sido “nada”? pero un “nada” que de nada tiene nada, un nada cargado de “tú deberías saberlo”… y la pregunta es ¿deberías? La respuesta está clara: no. Existen muchas distorsiones cognitivas y todos hemos cometido alguna o muchas. Unas de las que más surgen en terapia son: Adivinación del pensamiento: predecimos o profetizamos el resultado de un evento antes de que ocurra. Por ejemplo: “Un día conocerá a otra persona y me dejará”  Lectura del pensamiento: presuponer o adivinar las intenciones, actitudes o pensamientos de otros, como si fuésemos auténticos telépatas. Por ejemplo: “Ya no le gusto, no se divierte conmigo” Como veis las dos son bastante similares y, lo único que hacen, es presuponer que todos tenemos un sexto sentido por el que inferimos las cosas. ¿A qué nos lleva esto? a 2 cosas: 1. Cuando somos nosotros los que adivinamos: Ponemos en la actitud de nuestra pareja los pensamientos que nosotros queremos. Por ejemplo, vemos a nuestra pareja en el sofá leyendo y le preguntamos “¿salimos a dar una vuelta?” y su respuesta es “la verdad es que ahora no me apetece”. Hasta aquí bien, ¿verdad? pero se puede dar el caso en el que la persona que ha hecho la sugerencia se plantee pensamientos tipo “está enfadado y por eso no quiere”, “he debido hacer algo que le ha molestado”, “está apático”, “ya no es feliz conmigo” etc. Acabamos de ver como de una única respuesta nos hemos lanzado a añadirle una serie de cargas emocionales que,...

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