Buenos días y Buenas noches

Buenos días y Buenas noches

 Esta mañana me he despertado cuando he creído escuchar mi nombre, como si alguien me llamase, pero no era así, tan sólo era una ilusión que se colaba entre mi sueño y el despertar haciéndome “alucinar” y nunca mejor dicho. Seguro que muchos de vosotros habéis tenido falsas percepciones al intentar conciliar el sueño o nada más despertar, a estas sensaciones se les llama Alucinaciones Hipnagógicas (se dan justo antes de dormirse) o Hipnopómpicas (se dan cuando nos estamos despertando). Hay personas que, justo antes de dormirse, han llegado a responder a algo que no se ha preguntado siquiera o han creído ver a alguien. También se han dado casos en los que han tenido la sensación de salir de su cuerpo y verse a sí mismos desde fuera; muchas veces lo que unos consideran una experiencia paranormal, es en realidad sólo eso, una ilusión. No hay que preocuparse, porque nada de esto es patológico, es un momento en el que, por así decirlo, una parte de tu cerebro ya está en “modo dormir” mientras que otra no, por lo que se mezclan las dos cosas, de ahí que se viva como real y se crea estar despierto pero, al mismo tiempo, se tenga la visión propia de un sueño. Algunos ejemplos de las Hipnopómpicas, es decir, las que suceden cuando nos despertamos, podrían ser el oír que alguien nos llama, el escuchar el despertador o el teléfono sin que este haya sonado, el sentir que alguien nos está tocando o está encima nuestro, etc.   A veces, también sucede que te despiertas y por un momento sientes que...
NO!

NO!

Uno de los derechos asertivos que tenemos todas las personas es a decir no sin sentirnos culpables por ello. Parece que estamos educados en la era de la imagen, de la apariencia, de la falsa-buena-educación y, de ahí, que no seamos capaces, a veces, de decir que no en determinados momentos. En todo esto influye el que los padres consientan, el que cedan, el que no preparen a sus hijos para cuando obtengan un no por respuesta y que aprendan a frustrarse ,que eso también se enseña. Pero muchos de ellos sienten culpabilidad por verles poco (por motivos de trabajo, etc.) y piensan que deben agasajarlos y mimarlos, sin darse cuenta que no por castigar a un niño te va a querer menos sino que, al contrario, te va a respetar más, te va a tomar más en serio y vas a ayudar a que se forme un adulto coherente y humilde, no uno egoísta y caprichoso. Tenemos que reforzar nuestra autoestima, dejar atrás las inseguridades y la necesidad de valoración por parte de los demás, saber que no por decir no somos “peores” en algún aspecto, dar prioridad adecuadamente a nuestras necesidades, opiniones y deseos. Todos somos humanos y sabemos que hay veces que algo apetece y, a lo mejor, en otro momento, esa misma cosa no nos apetece. Sin embargo, nos encontramos con parejas que se dejan llevar por el otro, que dan la razón “por no discutir” o con excusas tan débiles como “no, si es que en el fondo a mi me daba igual”. Mentira. Seamos honestos con nosotros mismos y con los demás, echemos...
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